miércoles, 13 de julio de 2011

Lo último de la California. El origen del nombre California

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El nombre de California

Por: Valram.
Conoce noticias, anécdotas, pasajes y vivencias de la California
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"Entre eftas dos Coftas, exterior e interior de la Peninfula, queda
encerrada la lengua de tierra llamada California..."
Venegas, Padre Miguel S.J.- Obras Californianas.- "Noticia de la California", 1739 (Manuscrito)


California es una palabra agradable al oído, casi musical y fácil de pronunciar, con características muy particulares si se le compara con los nombres de los estados mexicanos, pues además de ser junto con otras dos la palabra más larga en ese conjunto, es la que tiene el mayor número de letras distintas, se trata de uno de los vocablos más antiguos entre los nombres de las entidades nacionales; y su significado está rodeado de interesantes leyendas.

El origen de la palabra se pierde en el tiempo, cuando aparece en la Canción de Rolando o Hruodland1, novela épica con escenario en la Bretaña francesa del siglo VIII, que se refiere a la derrota sufrida por la retaguardia del ejército de Carlomagno a manos de los vascos en los desfiladeros de los Montes Pirineos. En una parte del poema se menciona un lugar llamado ‘Califerne’, aunque sin otorgarle mucha importancia, lo cierto es que el hallazgo de la palabra fue hecho por Edward Everett Hale en 1862 en la obra mencionada3. Una de las primeras copias se escribió a fines del siglo XII, y es probable que haya sido leída por Cristóbal Colón, quien anotó en el diario de su primer viaje: ...Dijéronle los indios que por aquella tierra hallaría la isla de Matinino, que dizque era poblada de mujeres sin hombres...y que cierto tiempo del año venían los hombres a ellas de la dicha isla del Caribe, que dizque estaba a diez o doce leguas , y si parían niños enviábanlos a la isla de los hombres y si niñas dejábanlas consigo...” (1)

(1) Ponce Aguilar, Antonio. De la cueva pintada a la modernidad: Historia de Baja California. 2004, Cap. III, p. 51



Pablo L. Martínez, historiador sudcaliforniano, escribió en 1951 en la revista: "Baja California, revista típica peninsular", en su primer número de abril del mismo año lo siguiente:

"EL NOMBRE DE NUESTRA PENÍNSULA"

El origen de la palabra California, o más bien, cómo y cuándo fue ésta aplicada como nombre a la península, aparece oscuro, hablando desde un punto de vista puramente histórico. No se sabe, desde luego, que Fortún Jiménez de Bertandoña, el descubridor, o alguno de los que con él iban, le hayan puesto nombre alguno. Por otro lado, hemos visto que Cortés, al estar allá, la llamó Santa Cruz y no de otra manera, según los datos hasta hoy habidos. En confirmación de esto existe la evidencia de que el conquistador, en su último viaje a España, en memorial dirigido al rey, asienta:

"Llegué a Santa Cruz…y estando en la referida tierra tuve un conocimiento completo de dicha tierra.”
Además, varias personas que  lo habían acompañado en su expedición de 1535 a la península, fueron allá mismo llamadas a atestiguar por el propio Cortés a propósito de estos descubrimientos; y una de ellas afirmó que la tierra no tenía nombre, pero que la bahía se llamaba Santa Cruz; y otras declararon que no se acordaban del nombre. Lo cierto es que la palabra California aparece por primera vez aplicada a algún lugar de la península, según todos los indicios a La Paz, en el diario  escrito por Francisco Preciado, individuo que formó parte de la gente que acompañó a Francisco de Ulloa en su viaje 1539-1540, descrito con anterioridad. Este diario apareció publicado en italiano en 1556, en el tercer tomo de la obra de Giovonni Battista Ramusio editada en Venecia con el título de “Delle Navigationi”. En él asienta Preciado:

“Habiendo salido de Santa Cruz el 29 de octubre, el 10 de noviembre nos encontramos a 54 leguas de california, poco más o menos.”
Ahora bien,  en la relación escrita directamente por Ulloa sobre la misma exploración, se lee:

“Puestos en esta punta (Cabo de San Lucas) e altura de veintitrés grados de donde habíamos de comenzar los descubrimientos de esta costa (la occidental de B.C.), la comenzamos a navegar viernes a syete de noviembre, e haciendo la vía del Norte, entrando e  saliendo en ella, según la costa lo requería, con pocos vientos e a veces calmas, nevegamos en cinco días quince lenguas.”
En otro pasaje afirma que desde el punto de donde habían partido a buscar el extremo de la península para entrar en el Pacífico, o sea desde Santa Cruz al Cabo San Lucas, había 50 leguas. Estos detalles y lo dicho por Preciado hacen ver claramente que éste denominaba California a Santa Cruz o a algún lugar de sus inmediaciones. El autor del diario citado sólo menciona una vez la dicha palabra, sin dar otra luz que la anotada acerca del lugar o demarcación a que la adjudica. Por otra parte, en el sumario escrito por Juan Páez sobre la expedición que llevó a cabo Juan Rodríguez Cabrillo en 1542 y 43, en el cual alcanzó a llegar hasta muy al Norte en la costa del Pacífico, es citado tres veces el discutido vocablo:

“Domingo a 2 días de julio tuvieron vista de la California, tardaron en atravesar por amor de los tiempos que no fueron muy favorables casi cuatro días; surgieron el lunes siguiente a 3 del dicho mes en la punta de california, e ahí estuvieron dos días, e de ahí fueron al puerto de San Lucas el jueves siguiente, e tomaron agua.”
Esta punta de California era, según peritos investigadores, la punta de “Los Frailes”.

El P. Segismundo Taraval, en su diario sobre la rebelión indígena ocurrida por los años de 1733 a 1736, afirma que se llama California “por antonomasia” a la tierra firme adyacente al Trópico de Cáncer, es decir, a la región comprendida entre La Paz y Cabo San Lucas; pero hay que ver que este religioso escribía 200 años después que la península había sido designada con tal nombre, por lo que seguramente para entonces los conceptos al respecto debieron estar muy cambiados.

Por mucho tiempo se creyó que la tantas veces citada palabra California había sido formada de las latinas callida fornax, por Hernán Cortés, basándose en que éste era un latinista, mas tal como constituyó sólo una conjetura. El nombre de la península no se debe, pues, al Conquistador. Para nosotros salió, sin duda, de entre la tropa, con un sentido despectivo hacia la tierra, según veremos adelante.

La cosa comienza a aclararse en el año de 1862, cuando un historiador norteamericano tuvo la fortuna de descubrir la fuente más probable de donde pudo haberse tomado el término en cuestión para designar la península. Esta fuente fue la novela de caballería “Las Sergas de Esplandían”, de Garcí o García Ordoñez de Montalvo, muy en boga en la época de la conquista de México. En esta obra se describe una isla fantástica, habitada por amazonas, en la siguiente forma:

“Sabed que a la diestra mano de las Indias existe una isla llamada California, muy cerca del Paraíso Terrenal; y estaba poblada de mujeres negras, sin que existiera allí un hombre, pues vivían a la manera de las amazonas. Eran de bellos y robustos cuerpos, de fogoso valor y de gran fuerza”.

“Su Isla era la más fuerte en todo el mundo, con sus escarpados farallones y sus pétreas costas. Sus armas eran todas de oro y del mismo metal eran los arneses de las bestias salvajes que ellas acostumbraban domar para montarlas, porque en toda la isla no hay otro metal que el oro”.
De que este libro era popularísimo en los tiempos en que se consumó el sometimiento del Imperio Azteca, dan prueba las sucesivas ediciones que de él se hicieron en 1510, 1519, 1521, 1525 y 1526. Si lo que se ha transcrito de este libro se relaciona con las vagas noticias que de una isla “toda poblada de mujeres solas y rica en perlas y oro”, obtuvo Cortés en la conquista de Colima, como se ha visto antes, ¿podría haber existido dificultad para que alguien de los compañeros de Cortés dijera al emprender la expedición de 1535, que iban a buscar la Isla California, aludiendo tanto a la obra de Montalvo como a los noticias citadas, procedentes de Cihuatlán? Y oída tal expresión por terceras personas, también lectoras de las “sergas”, ¿no sería probable que de manera informal continuaran hablando de california antes, durante su permanencia  y después de dejar la tierra? seguramente fueron tantas las gentes que al regresar Cortés del Noroeste hablaban de California, que los cronistas e historiadores comenzaron luego a emplear aquel nombre, sin saber, naturalmente, cómo, cuándo y dónde se había empezado a usar.



Creemos, pues, que la causa de haberse llamado como se llama a nuestra península no fue otra que la similitud encontrada por los conquistadores entre leyendas de Cihuatlán y la ficción del autor de “Las Sergas de Esplandian”; pero también creemos que este “mote”, si como tal puede calificarse, brotó  de la tropa y que fue aplicado inicialmente en forma chocarrera a la tierra que tantas promesas había hecho antes de ser conocida y que tantos sinsabores ocasionó a la postre a los expedicionarios ¿se puede imaginar el lector la vena humorística que se despertaría en una soldadesca que se dirigía a un paraíso de oro y mujeres solas, soldadesca que previamente había leído, si no es que iba leyendo aún, la obra de Ordóñez de Montalvo?. Aprovechamos la oportunidad del tema para exponer una idea: creemos que nuestra península ya no debe seguir llamándose Baja, sino California a secas, tanto porque fue originalmente la dueña de este nombre como porque no existiendo en la división  territorial mexicana otra entidad con la que pueda compararse en posición…"

Fuente: El nombre de California

Salud
Valram

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